jueves, 16 de mayo de 2013



Como un blues
Atonado y dejado
Pasó el tic-tac
Como el agua vital
él es mi huella, mi huella digital
Canturrias del mundo
así de escurridizas como la lengua canta
Los conejos blancos, tendrán mi as de corazones?
Humilla es el perfecto verbo
para mis canciones.

Veo el horizonte y solo lo veo

Como un gato al entorno
Como un silencio enfermero
"Dame una flor", y no, nunca la di                                                          
Cápsula de mi mente, déjeme construir                                                        
el esbozo del sendero,                                                      

"Permiso señorita me dirijo a la mina".                                                     

nada y vos

Muak, cisne que despereza sus largas patas
El rayito de luz en invierno que acurruca
Tus ojos, nuestro cíclope.
Las infinitas lineitas de tu iris.
Blues con té de miel y un gato
Que ronronea y acompaña la caricia

Muak
, suave como una pluma, terciopelo
Seda tan resbaladiza como el descubierto seductor del hombro
con la caída de su camisón por su espalda desnuda.

Muak, néctar del aboque
Garua de chispas en mi lengua.

domingo, 5 de mayo de 2013

De todo corazón

Que te despiertes ese día las 6:46, no te puedas duchar, no encuentres la ropa, no puedas hacerte el café o que este frío...mejor que esté frío así te sabe horrible, y que por último salgas, cierres la puerta y la llave este adentro.
Ya sé, te deseo que llames a todas tus compañías de remises y TODAS tengan demora. Que te saques un 6 y pienses en tu papá con el típico "ya lo vas a levantar, que pena".
Que cuando vayas a almorzar, espero que los ravioles tengan ricota y que la ensalada esté condimentada, con mucha sal.
Deseo que se te rompa el celular, que pierdas el reloj, que se te quede sin pilas el control remoto, que subas al bondi y tengas la sube en -9,85$. Que pierdas la agenda, por favor perdé ese bicho!
Que estés descargando algo y se vaya internet.
Que estés cruzando la 9 de julio y se te rompa el taco!

domingo, 28 de abril de 2013

Seré eterno


De su boca salieron las últimas palabras que yo le oiría decir. Lo supe cuando contuvo el llanto y envió su profundo suspiro directo a mi memoria. Acarició mis mejillas, sin saber que con cada roce de su mano mi vida se desvanecía un poco mas. Mi rostro se hacía pedazos que ella reunía en su pañuelo de seda. Volví mi mirada a su figura iluminada a media luz, a sus ojos que miraron a los míos, luego se perdieron. Se iría, en verdad, parte de ella ya no estaba conmigo. Entrelazó sus brazos en mis hombros y se dejo caer. Ya sin pulso sus manos se deslizaron desprendiendo de mí mi alma, que me esquiva hasta el día de hoy, pues yo me fui con ella. El después de este mundo me abruma y envuelve en su inmensidad, me hace más difícil encontrarnos. En las imágenes borrosas, en los finales inconclusos, en esas situaciones que no termino de explicar, nos busco.

A parir de: Muerte de Ase (Peer Gynt) – E. Grieg

jueves, 25 de abril de 2013

Transeúntes



Alcanzarás el tiempo, no sin correrlo antes. Y cuando las miradas titilen, explotará la ligazón. 
Tan fuerte parece, y ahora se desintegrará. 
Sin destellos, todo en la sensación, ir, volver, volar respirar.

El momento continúa, es hora de la risa. Sigue indefinidamente, ella es infinita. Queda vibrando, deja un espectro de luz. Y nadie más lo nota. Pasan a través de todo, cortan el aire y permanecen inmutados, siempre en sí mismos.

Pero se forma otra unión, que desaparecerá tan fácil como la primera. Y así seguirá sucediendo.
 Sin destellos, todo en la sensación, ir, volver, volar respirar.

La Luz se vuelve sombras, y nosotros también, tenemos que ser lo que somos. En realidad, nos llevamos un trozo de esencia ajena, que trabajaremos hasta hacer propia. Como quién amasa la masa, como un artesano del recuerdo. Y no sé si él no es, aún más audaz.




para el que quiera complementar, la letra de una hermosa canción: (http://www.chartlyrics.com/_DJKMLvjIUSzWxrWrYPV4A/Glass.aspx)
y la canción: http://www.youtube.com/watch?v=HoIZGUqLVBc
Y todo este agregado, por la mala suerte de saber que lo que hacemos ya fue echo.

martes, 2 de abril de 2013


Propuesta para escribir: 


A partir del siguiente texto, vamos a escribir poemas como el de Gerardo Diego, con frases sin sentido aparente. Nos daremos cuenta de que poseen una belleza otorgada precisamente por la falta de lógica: son  provocadoras, plásticas, sugerentes,…




La verja del jardín se ha cruzado de brazos.
El viento ladra entre los troncos.
El auto que pasa se llevó los sollozos
y apaciguó el estanque.
Diríase que el sol
se ha burlado del parque.
La luna corre para llegar antes.
El reloj de la torre dilató su pupila
y los gallos despistados
cuentan una hora más de las precisas…
Gerardo Diego, en "Manual de Espumas"


Propuesta para escribir: 


Encontré esta consigna como motivo de un concurso de escritura en España. Me pareció  una buena idea, por eso la comparto. Ojalá les den ganas. 

Escribir un relato a partir de la audición de alguna de las siguientes composiciones:



•    Vuelo del moscardón – N. Rimsky-Korsakov (link a vídeo en youtube)
•    Barcarola (Los cuentos de Hoffmann) – J. Offenbach (link a vídeo en youtube)
•    Trepak (El Cascanueces) – P. I. Tchaikovsky (link a vídeo en youtube)
•    Polka pizzicato – J. Strauss (link a vídeo en youtube)
•    Obertura (Guillermo Tell) – G. Rossini (link a vídeo en youtube)
•    Cancán (Orfeo en los infiernos) – J. Offenbach (link a vídeo en youtube)
•    Vals (La bella durmiente) – P. I. Tchaikovsky (link a vídeo en youtube)
•    Danza húngara nº 5 – J. Brahms (link a vídeo en youtube)
•    Marcha de los Toreadores (Carmen) – G. Bizet (link a vídeo en youtube)
•    Farandola (L’Arlesianne) – G. Bizet (link a vídeo en youtube)
•    Marte (Los planetas) – G. Holst (link a vídeo en youtube)
•    Marcha triunfal (Aida) – G. Verdi (link a vídeo en youtube)
•    La mañana (Peer Gynt) – E. Grieg (link a vídeo en youtube)
•    Muerte de Ase (Peer Gynt) – E. Grieg (link a vídeo en youtube)
•    El rey de las montañas (Peer Gynt) – E. Grieg (link a vídeo en youtube)

miércoles, 20 de febrero de 2013

Ronda


Arboeles de naranjas
que cultivas en tus campos,
si te busco bajo ellos
me pierdo entre tus manos.
No son nuevas las razones
que me llevan hasta ellas,
si probé tu fruto joven
y quedé embriagado.
Nunca mas te vi jugando,
y mi amor trató en vano
cuando quise abrazarte,
y te fuiste sin tocarme
sin hablarme, solo
me quedé respirando.

lunes, 21 de enero de 2013

El Océano de las Tormentas

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Alan se calzó las botas, abandonó su paraguas roto en una esquina y comenzó a caminar. Se resignó a la idea de que no era impermeable pero tarde o temprano se secaría. Comenzó a dar grandes pasos y luego a saltar para evitar los charcos pero el agua bajo sus pies era cada vez mas abundante. Pasó de ser un vasto espejo que podía albergar a las ineludibles nubes grises, a recibir la sublime proyección nocturna con todos sus astros. Aquel charco se había convertido en un bestial obstáculo que reflejaba enteramente a la Luna, y él estaba decidido a cruzarlo. La mitad de su torso estaba sumergido y el resto totalmente mojado, adentró su cabeza para ver que era lo que pisaba pero las aguas lo succionaron antes de que pudiese abrir los ojos, sintió como el oxigeno se desvanecía en forma de burbujas, fue digerido y finalmente escupido de vuelta al suelo, pero ya no estaba en la Tierra, se encontraba mucho mas lejos, fuera de la atmósfera, había pisado la superficie lunar.

domingo, 9 de diciembre de 2012

La señora del saco gris


Sus rutinarias zancadas lo iban llevando a Constitución, al mismo tiempo que las estrellas iban borrándose del cielo dejándolo solo en su camino hacia allí. Al cabo de convertirlas en unos pasos cortos cuando llegó, hizo un intento de sonrisa mostrándole sus dientes amarillos al jefe, esos mismos que se mantenían en su boca exasperadamente cerrada cuando esas masas que remolcaba de aquí allá se quejaban del tráfico, de la tardanza insignificante, de tener que caminar unos centímetros de más hacia la puerta, de miles de cosas que no había una mínima certeza para involucrarlo a él. Pero no era tiempo de dejarse llevar por la amargura y depresión que le generaba todo aquello, aunque mucho más no cabía en un colectivo de Capital Federal; sino de relajarse y poner un pie en el acelerador.
Algunos tapizados desgastados de los asientos comenzaban a cargar una mínima raya de luz solar. A su vez, se preparaban para recibir el cuerpo de esos ineptos del humor o de la amabilidad. Miró el piso que debía ver todos los días a las 6.30 y llegó, aún con los ojos entreabiertos, a la segunda parada. Aún el 59 se encontraba vacío y lleno de tranquilidad, la que comenzaría a escacharrar, como todos los días que él trabajaba, la señora del saco gris. Sin ojearla ya, pues daba por seguro que era ella por su paso lento y su exagerada subida costosa al colectivo, marcó la suma correspondiente de dinero en la máquina, apenas pudo cerrar la puerta.
Avanzó y cruzó la cuadra. La señora había colocado las monedas lentamente, y se había quedado quieta allí, a solo a uno o dos pasos del chofer. No le preguntó nada, por lo que el hombre no se molestó en lo más mínimo en verla de pie.
Más personas comenzaron a subir, y él, concentrando su cabeza en ver con sus oídos el marcado correspondiente a pagar, no notaba lo que estaba pasando detrás de su asiento ajetreado, de las fotos aburridas de su familia tapando parte del espejo que le permitiría ver a la gente que transportaba, que por suerte, no soltaba un mínimo susurro.
El sol le golpeaba su cara ya, y se relamió los labios para hacer algo mientras esperaba como más y más personas iban entrando a su vehículo. No se sorprendió por la gran cantidad, aunque lentamente el extraño silencio entre tantas personas logró captar su atención.
En un semáforo rojo, se detuvo para observar un poco el panorama. La mirada fija de la señora de gris, estaba en dirección a él. Se enderezó, un tanto intimidado, y volvió a mirar al frente. Sus manos comenzaron a largar un poco de sudor y las pegó al volante, haciendo de cuenta que iba a avanzar, pero el semáforo aún le prohibía el paso. Intentó con disimulo volver a dar la vuelta, y allí la vio de nuevo a la señora, encontrándose en el mismo lugar que el que había estado desde que se subió, teniendo asientos vacíos a su derecha e izquierda pero aún parada, con un rostro seco que se apoderaba de la mezcla de tranquilidad y aburrimiento del chofer.
Con un hilo de voz, se atrevió a preguntarle a la mujer si necesitaba algo. Espero un rato la respuesta. La esperó como esperaba ver el ausente verde que le cedería el paso. Pasaron unos segundos, u horas, no estaba seguro, y decidió mirarla por el espejo para intentar ahuyentar su miedo, y fue allí cuando notó todo el amarillo correspondiente al tapizado de todos los asientos. Saltó de su sitio, y dando la vuelta vio que estaban todos los lugares para sentarse disponibles. Todos. Y lentamente, mirando a todo el gentío apretujado desde sus pies, subió su mirada hasta encontrarse con los ojos de las personas, que solamente se dirigían a él.
Movió la cabeza rápidamente de derecha a izquierda como despabilándose. Miró adelante, y vio el semáforo en verde. Se relajó, y pisó el acelerador. Había sentido que se había detenido durante dos horas.
Habría avanzado uno o dos cuadras, cuando volvió a encontrarse el rojo penetrante del semáforo. Otra vez se detuvo, un tanto perplejo, y evitando mirar hacia atrás, se puso a esperar nervioso el cambio.
No pasaba nada. Sentía que había enloquecido. El cielo estaba oscureciendo ya, y aún no había terminado ni su primer recorrido promediado de dos horas, que había comenzado a la mañana.
Tosió lo más falso posible como para hacer algo, y volvió a dar la vuelta y ahí sí, asustado, se levantó de su asiento y se acorraló contra la pared como para defenderse de todas esas miradas de terror.
La gente lo siguió observando, no sirvió de nada. Y con un especie de anhelo de libertad, intentó abrirse paso entre la gente de su izquierda para llegar la puerta para escapar de ese caos de gente y de miedo. En tan solo un único metro hacia ella, había millones de personas. Empujó, golpeó, incluso gritó, pero no sirvió de nada. Hizo un último intento para llegar, y las personas agrandaron su tamaño, y en ese momento, se hundió entre ellas, llegó al piso, y viendo todo borroso, se intentó sujetar por una pierna para volver a pararse, pero al subir, chocó su cabeza con el bolso duro de la señora de gris, cayendo muerto al piso, a ese mismo que veía todos los días desde las 6.30.