martes, 3 de junio de 2014

"La hora de la estrella"

Funcionaba en el tiempo la máquina inmensa. Daba la hora de la estrella y todos se ponían a olvidar. Así, se desenchufaban la mente y el cosmos bailaba, danzaba y giraba; estaban juntos y solos, ¡Se volvían libres!
 Fluctuando en cualquier color vivo, respirando la vastedad del péndulo en la máquina aterradora y cautivante, que atravesaba la opacidad. 
 Como el éxtasis inesperado para el tamaño de sus cuerpos, y los pétalos sueltos desesperados e intocables rebotando en los cráneos vacíos y las pieles lamiéndose para no perder nada de sí. 
 Una nueva facilidad, íntima exclamación de estar encantado, luego tentativas de reproducir la explosión en cada acto de amor carnal, y transfigurados, desechos los cuerpos acezan con tristeza a lo invaluable.
 Sobre el encuentro de las nadas con el todo, probablemente ninguna cosa fue dada, era la hora de la estrella, una esmeralda abierta en su estuche cerrado ¿y entonces?

astros

leer y escribir
escribir y leer
me río te ríes nos reímos
te juego me juegas nos cansamos
tirados aprendemos observando
cosas
bellas                                                           
                                                         interesantes
tontas
no puede terminarse tan rápido
tan pronto
leo y escribo y no termino más
lees y escribes y el camino se expande sin horizonte
lunas de sal
soles de sol
que giran
y giro y tu giras y giramos
y rodando nos vamos amando
queriendo en el ruido 
que se siente como un mundo circular


Glándula de mentira

Movió los párpados superiores hacia abajo para que chocaran con los inferiores. Los globos oculares descansaron por un segundo, inmersos en el negro que llevaban los neurotransmisores desde los fotorreceptores al cerebro, mientras que en algún lugar de la corteza seguía buscándose un movimiento, una hormona, algo que aliviara ese dolor que lo acometía entre el silencio absoluto del consultorio, opaco como una neurona polarizada.
A nivel de la boca, las glándulas salivales, permanecieron en reposo para dejar el espacio bucal lo más grande posible para que pase con más facilidad la mentira que estaba a punto de liberar al medio externo, como para protegerla, como otra forma infructuosa de liberarse de esta aflicción, como un método para que pase desapercibida una vez salida de la laringe y del resto del sistema fonador. Él rogaba que nadie la identificara, que no lo revelara la sustancia que salía por los poros, refrigerando la epidermis desde los pies hacia la frente.
Ahora ya era demasiado el tiempo que había mantenido separados el medio externo de la córnea; esta se dejó ver, aunque en la retina, sólo se proyectaba la luz desesperada de la lámpara colgante.
Y porque se habían acabado las ideas o las hormonas o los movimientos, o porque tal vez aún no conocía aquella glándula que debía segregarla, las cuerdas vocales soltaron las cuerdas y dejaron escapar a la mentira, pero esta no salió.
Sin embargo, algo había dicho. Sorprendido, abrió grandes los ojos. Las cuerdas vocales se miraron horrorizadas, y los neurotransmisores se desvanecieron, aunque siguió viviendo.
Sonriente, el psicoanalista le dio fin a la sesión.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Lo que no (sólo soy)

Llanto, llanto

vida luz lágrrima

soy

lágrima fría en el rostro

recorrido mojado en la mejilla.

Llanto

soy

llanto triste, permanente permanece,

DUELE.

Duele ser

yo

duele

saber que nada viene bien

me,

que la gata no decide

y la flora se marchita

se rompe

yo

rompo vidrio, rompo en llanto

irrumpo

interrumpo

charlas ajenas

por temor.

Yo

temo al miedo, temo a mí

me

temo

yo

siento miedo

frío mal dolor

y puede

puede flor flora, felino en llamas.

Llamo.

Yo

grito desesperada

desesperado grito de auxilio

yo

extraño soy

no

conozco lo que soy

no

siento

sólo me siento

sola

yo

estoy

yo





Maga Sarrugeri

lunes, 12 de mayo de 2014

lasombra


Sombra es luz, entonces todo el miedo es eso... eso que calas de grises, en todas sus gamas y variedades, y con estampados y relieves y guardas hindúes con flecos y mostacillas y lentejuelas. Y lo decoras tanto, ya no sabes que más agregarle. Cuando pegues la vuelta, hasta donde llegará el "ah, acá estabas". Te está esperando atrás del picaporte, apoyado contra el marco porque se le cansaron las rodillas, tomando un café para quedarse despierto capaz, porque irse no se va a ir, pero bueno, claro, verlo depende de donde estés.
¿Dónde estas?
Realmente en que silla te quedaste esperando, contemplando, tranquilo, como si nada pasara, mientras todo te pasa. Por al lado, abajo, arriba, por enfrente, te chifla, te tira un guiño, te jode, te pesa, se te mete en el culo, te atraviesa y lo escondes como avergonzado como si no tuvieras que sentirlo, esforzándote por ignorarlo sabiendo que esta ahí (y que no se va a ir), atrás de la oreja, silbándote, invitándote a que escuches todo eso que no queres escuchar. ¿Qué de lo que uno siente, no tiene que sentirr? ¡Todo! y sentí-te, de verdad, sin rodeos. Es eso, eso virgen inmediato que filtras rápido pensando para que se pierda, y te perdes.
Escarbado; el portazo que viene lo escucha el de planta baja. Se viene, venite. Vení dale, que acá estamos todos invitados y  te queremos ey. No seas tímido.
Ese almacén, haceme un recorrido personalizado que va a rebalsar de todo ese dulzor que está en tus ojos. Y el pudor que titila en rojo, tira patadas eléctricas de adolecenticidad.
Adolece
Dole
Duele, y sana sólo el amor inmenso. Está al lado tuyo queriéndote darte. Un beso de nube que huela como la lluvia en el bosque de color atardecer moretón y todo muera en el instante en el que los labios se separan y viendo todo blanco, sumergirnos en ese mar tibio que acaricia la espalda y volverse arrugas y después peces que nadan conociendo otro mundo. 

Suiza quizás.

domingo, 4 de mayo de 2014

jueves, 24 de abril de 2014

Un arácnido una camiseta

Hola, quería compartir con todos esta página más que interesante: http://www.unaracnidounacamiseta.com/

En ella hay mucho humor y curiosidades lingüísticas, también literatura. La recomiendo para los que desean aventurarse por nuestra lengua en busca de nuevas ideas
y sorpresas.



martes, 22 de abril de 2014

Literalmente

La Ciudad despierta y se toma un café, en "La Mañana", diario local, cuentan que el señor Temperatura sufre por una pierna rota debido a Frío, quien le ha pegado. Al parecer Frío ya ha sido apresado por la policía y encontrado culpable de los cargos.
La Ciudad un poco más despabilada comienza a trabajar en su computadora, las Horas pasan y le dejan las cartas que han llegado a su despacho. Ella lee todas con atención y encuentra una que resulta realmente importante: "El Calor llegará la semana entrante, luego de que la ola delictiva de Frío hubiera sido detenida este otro malhechor habría sido informado de este terreno libre y habría decidido dejarse caer."
La Ciudad intenta no entrar en la oficina de Pánico pero termina haciéndolo, lo encuentra como siempre escribiendo descontrolado al grito de "AYUDAAAAA AYUDAAAAA". La Ciudad se detiene y grita "El Calor se acerca!". Pánico descuelga como rápido Bólido, un amigo de la infancia, el teléfono y "POLICÍIAAAAA CAPITÁN TEMPLADO NECESITAMOS SU AYUDA, EL CALOR SE ACERCA" pero antes de poder obtener una respuesta... 
"Señorita Ciudad, Pánico, mucho gusto soy El Calor, temido hasta por el Temor. Me he adelantado". Los trabajadores se abrazan justo cuando él saca su arma. Apunta y con un tiro certero hace explotar los sesos de La Ciudad y con ella a Pánico dejando así acéfala la oficina.   

martes, 15 de abril de 2014

Entre desiertos

El calor me mata, me desintegra, me descompone, quema tanto que hiela. Pero qué importa? Sigo caminando. Las ampollas en la piel revientan, sangran y vuelven a cicatrizar. Y yo, sigo caminando. La garganta se seca, se resquebraja, se hace papel y luego cenizas. Los espejismos bailan frente a mis ojos mostrando oasis de cielo, nublando la razón y confundiendo los miedos.
Un efrit esa noche sueña: era su fiesta de cumpleaños y el prestidigitador decía abracadabra y los pañuelos de colores desaparecían de sus manos. Cuando despierta yo estoy ahí, entre sus dunas, rojo de sangre y sol, brillante cascarón casi vacío. Él, saboreando las oportunidades de mi aparición, me pregunta "Caminante insensato que hierves tu ser en este desierto, cuál es tu mayor deseo? He soñado con magia y quiero cumplirla" Yo, con vos ronca de quien no habla contesto: "Agua y alimento, fresco y reparo, por favor."
"Un pago deberás otorgarle a este mago, puesto que no solo de arena vivo" responde el negro efrit. "Deberás peregrinar por estas tierras tres meses todos los años y yo, el más grande de los genios, te concederé el paraíso los otros nueve." Sabiendo cercana mi muerte, acepto.
Todo esto no es pavada y se me pasa por la cabeza por culpa del olor a pasto cortado cuando el malvado ya me apresa en su paraíso.

martes, 8 de abril de 2014

El sueño turbulento locomotor de todo, realidad e irrealidad entrelazadas como una.
La epidermis se hiela frente a tanto abismo y el ser se paraliza con asco.
Rojo jugo, granada que explota, lluvia.
Ya como camaleón camina, el mundo se funde en negro, cine trágico para dos.

Contará el cuento o seguirá hablando de amapolas?